La maternidad supone un gran reto, es una experiencia transformadora pero que puede llevarte al límite en algunos momentos porque la exigencia es muy elevada.
Saber escuchar, cuidar, educar, acompañar, saber mantener la compostura en situaciones delicadas, mediar en situaciones de conflicto o estar para todos en determinados momentos son algunas de las peticiones que se les hace a las madres de hoy (¡cuanta exigencia, ¿no crees?!)
Sufrir estrés en la maternidad es más habitual de lo que pensamos. Saber gestionarlo es clave para que no se cronifique o domine nuestra vida, actos y pensamientos.
Cuando nuestro cerebro sufre estrés libera ciertas sustancias entre ellas el cortisol que mantenido en el tiempo y en niveles altos puede ocasionar estados de salud desfavorables y estados de ánimo depresivos.
¿CÓMO GESTIONARLO?
Aprender a delegar y disfrutar de un autocuidado sano y real adaptado a tus circunstancias y necesidades puede ser un punto de inicio para dejar de sentirte tan abrumada por el día a día.
Lo primero que seguro te viene a la cabeza es hacer yoga, meditación… Esto está genial pero primero hay que aprender a trabajar el nivel de autoexigencia. Esto no siempre es fácil por eso dejarte acompañar por un profesional es la mejor opción
Otra alternativa que suma es buscar una red de apoyo de familia, amigos, incluso de otras madres que pueden estar en tu misma situación. También hay “tribus” guiadas por profesionales que son un espacio donde no sentirte extraña encontrando soluciones y apoyo (la que yo dirijo no se llama llave por casualidad; pretendo que abras nuevas puertas en tu vida que te alivien tu carga)
TODO FLUYE CUANDO ENCUENTRAS TU BIENESTAR MENTAL Y EMOCIONAL.
Teresa, Lapsicologademama.com




