Cuando nos convertimos en madres, parece que el mundo ya sólo gira en torno a nuestros bebés. Durante los primeros años ha de ser así, nos necesitan para sobrevivir pero conformen ganan en autonomía, nosotras NECESITAMOS APRENDER A SOLTAR y empezar a mirarnos para comprender que somos mucho más que esa etiqueta: MAMÁ
Nos han hecho creer que para ser “buenas madres” tenemos que cumplir con unas obligaciones, tenemos que llegar a todo y estar para todos y que nuestras necesidades han de quedar en segundo plano.
Este tipo de creencias son complejas de transformar, lo sé, porque yo también he estado ahí. Muchos patrones heredados, mucho peso en nuestra mochila de vida, heridas de la infancia profundas. Aparece el miedo al cambio, a salir de nuestra zona de confort, tus pensamientos te boicotean sobre si estarás o no en el camino correcto.
Tus hijos no necesitan una madre perfecta, NECESITAN A SU MADRE.
Una madre consciente, que vive sus emociones y no se avergüenza de ellas ni las oculta, una madre presente, que afronta los miedos como reto y oportunidad. Una madre coherente con sus valores, una madre que entiende las necesidades propias y las de sus hijos, una madre que no espera que cambien para quererlos sino que es ella la que con su ejemplo produce ese cambio. En definitiva: una madre que materna desde el corazón.
¿Por dónde empiezo?
Escucha tu cuerpo ¿Qué quiero hacer en este momento?¿Puedo hacerlo?
Si. ¡ADELANTE!
No. ¿Qué te lo impide? Quizá la meta no se ajusta a tu realidad de vida y es necesario bajar las expectativas, ir poco a poco hasta llegar al objetivo final.
Hazte prioritario de vez en cuando, no es egoísta, ES NECESARIO.
Teresa, Lapsicologademama.com




